PARTE DEL DISCURSO DEL COMANDANTE  FIDEL ALEJANDRO CASTRO RUZ EN LA CLAUSURA DEL CONGRESO DE LA ASOCIACIÓN DEJÓVENES REBELDES, EN EL STADIUM LATINOAMERICANO, EL 4 DE ABRIL DE 1962.

(...) La Revolución necesita que cada joven tenga en sí mismo una gran confianza, la Revolución necesita que cada joven tenga en sí mismo un alto sentido de la responsabilidad, la Revolución necesita que cada joven tenga un alto nivel de preparación política, que cada joven encierre un gran entusiasmo, que cada joven trate de forjarse un carácter, que cada joven trate de hacer de sí mismo un gran revolucionario.  
Con todas esas virtudes, con todas esas características de nuestra juventud, debemos trabajar.  ¿Todo lo que hemos dicho significa acaso que cada joven deba sentirse ya un revolucionario?, ¿que cada joven se considere ya un gran revolucionario?, ¿que cada joven se considere ya un revolucionario formado, un revolucionario completo?  ¿Sí o no?  ¿Se considera cada joven ya un revolucionario completo?  
¿Por qué, compañeros, por qué todavía no se puede considerar ningún joven un revolucionario completo?  Porque el revolucionario tiene que hacerse, el revolucionario tiene que forjarse.  Lo que es muy importante que tengamos una visión clara de lo que debe ser un joven revolucionario. 
¿Y quiénes tendrán derecho a llamarse Jóvenes Comunistas?  ¿Es acaso un extremismo bautizar la organización juvenil con el nombre de Unión de Jóvenes Comunistas?  ¡No!  ¡No! Porque, precisamente, la función de esa organización es formar jóvenes que tengan una actitud comunista ante la sociedad y ante la vida; de formar jóvenes que han de vivir en una sociedad nueva, en una sociedad distinta, en una sociedad muy diferente de la sociedad en que hemos vivido.  La misión de esa organización es formar jóvenes capaces de construir esa sociedad y de vivir en esa sociedad. 

¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE, FIDEL!

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